Al atardecer

Al atardecer el cielo se pone naranja, las nubes se vuelven del mejor 3d posible, y la playa se llena de gente sacando fotos con celular.

Estos últimos días anduve con tiempo, como para estar pendiente de la hora y tipo 6 de la tarde ir a ver el atardecer en la playa.

Es que es yo siempre creí que el atardecer era un estado mínimo, que si uno se distraía se le pasaba. Estaba muy acostumbrado a que “de golpe es de día — de golpe es de noche”. El sol se iba sin que uno se de cuenta. (ni hablemos de la depresión de salir del trabajo y que ya sea de noche).

Pero resulta que no. Si vas a la playa a las 6 ya esta atardeciendo, y son las 7 y sigue atardeciendo. Podes ver el proceso entero. Como el sol se refleja en el mar, como el cielo se va poniendo en distintos tonos de naranja y rojo… hasta que se esconde del todo y queda la oscuridad.

Es lindo ver el atardecer. En la playa aparecen, como ya dije, un montón de fotógrafos de celular que no paran de sacar fotos.

Aparecen parejitas a disfrutar el momento romántico, aparecen perros a correr por ahí, aparecen curiosos a mirar y escuchar música, aparecen chicas a buscar caracoles.

Yo estuve yendo toda esta semana, sin faltar ni un día, a ver el atardecer. Con mi kindle, o con música, a pensar, o a hablarle a alguna mina (porque es buen momento para chamullar) y me impresionó un poco el comportamiento humano frente al sol, que tiene mucho de primitivo.

Mirar el sol esconderse, es como mirar el fuego. Uno no puede evitarlo, y te das cuenta que las 5, 10 o 20 personas que están al tu alrededor están igual de cautivadas que vos, y pensando lo mismo. Y no solo eso, te das cuenta que miles de años atrás, en cualquier parte del mundo, se miraba al atardecer de la misma manera.

Eso le traté de explicar a una sueca, que no me entendió una goma. Además estuve a punto de contarle la historia de Helios, el dios del sol, y su hijo que un día le robó el carro que da la vuelta al mundo… pero ya era demasiado.

No tengo muchas novedades para contar. En algunos días me iré de Ko Lanta, seguramente para otra isla, o tal vez al norte.

Me da un poco de cosa salir otra vez del país, aunque quiero pasar unos días en Camboya y recorrer tranqui Angkor Wat, pero seguramente eso lo voy a hacer cuando vuelva a Bangkok previo a irme para otro lado, en un mes.

Mientras tanto sigo mirando el atardecer, leyendo mucho y escribiendo poco.

Terminé hace rato ya con 2666 (interesante) y leí Sumisión de Houellebecq en una tarde. Me gustó bastante más que las otras dos novelas que había leído de él, que me habían resultado demasiado parecidas entre sí.

Ahora estoy con Mikhail Bulgakov (The Master and Margarita) como para variar un poco. Digo, porque últimamente ya leí un oriental, un latinoamericano, un europeo y ahora un ruso.

Estuve laburando un poquito, más que nada escribiendo mails y mandando presupuestos, pero ademas conseguí un nuevo cliente de hosting que me da otros 70 usd de ganancia así que vamos bien. Todavía no llego a los 500 mensuales que seria el objetivo, pero algo es algo.

Igual, hablando de plata, el otro día me deprimí un montón. Me llegó un mail de Pago Mis Cuentas diciendo que estaba por vencer la luz. ¡599 pesos! Una locura. Por una casa en la que nunca hay nadie y cuando hay nomas se prenden 3 luces locas que encima son bajo consumo. Aparte de eso, como 350 de agua y ni se cuanto de gas. ¿Que onda? ¿Tan a la mierda se esta yendo todo? Esta bien que yo no pago, pero me preocupa.

No me entero de mucho porque si entro a los portales de noticias o a twitter me pongo de mal humor. El otro día vi el discurso de Macri en Cresta Roja (el del veto) y me daban ganas de volverme a Argentina solo para cagarlo a trompadas.

Volviendo a cosas mas felices, prometo actualizar mas, voy a ver si pasa algo digno de ser contado, o sino posteo un cuento o algo inventado.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.