Contrabandista de yerba

Andá a explicarle a este malayo o tailandés, que apenas entiende inglés, que es la yerba mate y cómo se toma.

Eso es lo que se me cruza por la cabeza cada vez que tengo que entrar a un país distinto.

Imaginarse la situación ya me estresa un poco. Pero esta historia no empieza ahí. Empieza como ocho horas antes y a 400km de distancia.

Como había dicho en el ultimo update, me decidí a irme de Malasia.

Fui a una agencia de viaje, y ahí vi que por una cuestión de precios me convenía sacar una minivan directo para Ko Lanta. Dude en ir a otro país, o a lo sumo a otra isla, pero al final me pareció que tenia que venir para acá si o si, porque fue el lugar que me había llamado en el viaje anterior.

Podía hacerlo en micro normal de linea, mas barato, uno hasta la frontera, cruzar, ir a la terminal, tomarme otro micro. Pero no sabia cuanto iba tardar, ni que problemas podría haber al cruzar la frontera.

Al hacerlo como un grupo de turistas es mas fácil. Y si uno paga hasta el destino final puede despreocuparse que de alguna forma va a llegar.

También podía hacerlo en barco, pasando por 3 islas, pero al no saber los precios ni los horarios se me hacia mas complicado. Ademas esta el tema de no tener la moneda del país y no siempre hay un cajero a mano.

En resumen, saque un pasaje para las 5am del día siguiente. Me pasaban a buscar por el hostel y todo.

La última noche de Malasia, ya mas tranqui y sin culpa, volví al lugar en el que comí la primera noche pero con otra actitud. Me pedí un tandoori chicken set, con extra queso y ajo, un lassi de mango para tomar. Una exquisitez todo. La ultima comida india que voy a comer por un tiempo.

Me fui a dormir temprano, pero al pedo porque justo llegaron unos holandeses ruidosos al hostel y no pude dormir nada.

Al día siguiente, eran las 4.50 y estaba esperando la minivan en la puerta. Se hicieron las 5, 5 y media, 6.. Y nada.

Todo cerrado, de noche, el único movimiento que había en la calle eran las ratas que pasaban y los gatos que les corrían detrás.

A las 6am abrió una clínica (que se supone estaba abierta 24hs) en la cuadra y le pedí a la recepcionista por favor que llame al teléfono que decía en mi ticket para quejarse. Después de un par de intentos atendieron y la mina me dijo que me quede tranquilo “the van is coming”.

Le agradecí de corazón y salí. A esperar un poco mas. Aunque sin saber cuanto.

6.30 apareció. Semi vacía. Yo pensé que tardaba porque tenia que buscar turistas por todos los hoteles, que eso siempre pasa y hace que todo se retrase. Pero no. Yo era de los primeros.

No se si se había quedado dormido o que. No pregunté y me subí a la minivan a dormir un rato.

Dos horas después, todavía estábamos dando vueltas por la ciudad. Juntando gente cada vez mas enojada. A esa altura yo ya estaba sonriente y se me había pasado el enojo de haber tenido que esperar como un boludo.

Con la minivan llena, salimos de Penang, cruzando un puente enorme y empezamos a subir hasta la frontera.

No es lo mismo cruzar la frontera por tierra que por aire. Te tratan mucho peor. Llegamos al borde. Nos hicieron bajar, nos sellaron la salida de Malasia y quedamos en la nada.

El vago de la minivan nos empezó a pedir plata para seguir, y un par de tanos que venían de pasajeros o frenaron en seco. Son bravos los tanos enojados. Pobre el chofer no se pudo hacer unos mangos extras.

Así que nos siguió llevando de mala gana hasta la entrada a Tailandia.

Ahí por ser argentino me hicieron hacer mas trámites que a los demás, ir a la oficina de visa on arrival (me querían cobrar algo no se porque, pero invocando mi tano interior les dije que no) y pasar por un doctor que por suerte se avivo que ya había entrado a Tailandia la semana pasada y me sello todo rápido.

Me dieron 3 meses para estar, igual que por aire. Pensé que la minivan me iba a dejar y seguir viaje porque había tardado mucho pero después vi que había unos indios que tenían mas problemas que yo, y estaba discutiendo con alguien. Media hora después, seguimos viaje.

Una horita mas y llegamos a un sucucho mini agencia de viajes, donde nos hicieron bajar y nos separaron según destino.

Me hicieron subir a la que decía Krabi, aunque yo iba Kolanta (que queda mas cerca) y sospeché que me iba a tener que comer 2 o 3 horas extras de viaje.

En la minivan a Krabi no andaba el aire, veníamos medio apretados y el viaje se hizo larguisimo. Paramos un par de veces, y saque guita en un cajero por las dudas. Igualmente ya estaba contento, estaba en Tailandia.

Todo el viaje los choferes de minivan se la pasan hablando por teléfono, todo el tiempo. No se porque, pero uno se acostumbra. Igualmente en una de esas llamadas alguien le debe haber avisado que yo iba a Ko Lanta. Porque justo después del desvió, frenó en medio de la ruta y me hizo bajar.

Enfrente (para el otro lado, porque nos habíamos pasado) había un minivan llena de gente que iba a Ko Lanta. Así que para sorpresa de toda la gente (y mía también), salude, me baje, crucé la ruta y me subí a la otra. Vi como el chofer de mi ex van le daba unos mangos a otro (nunca voy a saber si lo hicieron de onda, entre ellos, o estaba organizado así)

Pero en resumen ya estaba mas cerca, el viaje se había acortado por 100km y vaya a saber uno cuanto tiempo de espera.

Nada mas que una horita mas en la tercer van del dia, que incluyó esperar un poco el ferry para cruzar hacia la isla.

Y después me baje casi en la puerta del lugar donde iba. Un hostel / comunidad hippie mantenida por voluntarios, donde alquilé una mini cabañita de bambú para dormir.

Super cansado, sin dormir , sin comer, me fui corriendo a la playa y me metí al mar. Después de no se cuanto tiempo había llegado.

Primeros momentos en Ko Lanta
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