Kyoto dobien

Perdón por colgar otra vez. Pero cada vez que cuelgo es porque la estoy pasando bien así que mejor no pido perdón nada.

Es que estos días en Kyoto estuvieron muy buenos. Llenos de lugares increíbles, gente buena onda y mucha tranquilidad.

Estoy haciendo un voluntariado, laburo 3hs por día a cambio de un lugar donde parar en un conjunto de casas que se alquilan por airbnb y un restaurante. Los primeros dos o tres días hice el turno de limpieza (mas que nada preparar las camas para el checkin, y sacar la basura) pero estuvo bueno porque se hace en grupo y en un buen horario, y al terminar me iba con algunos otros voluntarios a ver templos o morfar o boludear por ahí.

Lo mejor que tiene el lugar este es la gente. Hay 10 o 12 voluntarios de varios países (incluido varios latinos y un entrerriano), y se armó un grupo muy copado. Aunque hay algunos que se fueron y otros nuevos que van llegando, siempre hay buena onda y cosas para hacer en grupo. (Ejemplo reciente, mientras escribo esto, vino Soon, un malayo buena onda que esta acá hace un par de semanas y me pidió que le cebe unos mates)

Después de un par de días del turno de limpieza ya arranqué el “IT shift” donde me encargo de actualizar la web en wordpress y hacer otras pelotudeces, como optimización seo o entender y configurar un sistema de reservas. Eso está bueno porque me da mas flexibilidad y no tengo tanto drama de horarios para laburar.

Hay mucho laburo que hacer, pero no hay demasiada presión así que por ahora voy tranqui. Ayuda mucho que el “jefe” esta de vacaciones.

Kyoto es una ciudad que me gusta mucho. No la tenía planeada en el viaje y llegué de casualidad, pero me encantó. Tiene una mezcla justa entre cultura, historia, naturaleza, modernidad y silencio. Es increíblemente silenciosa. Es chiquita y recorrerla con la bici (que me alquilé por un mes entero apenas llegué) es muy lindo. Creo que es la mejor ciudad de las que estuve desde que arranqué a viajar (igual Buenos Aires no la cambio por nada).

Me pasa algo similar que con New York, y es que tengo metido adentro un montón de cosas de la cultura nipona inconscientemente, por mas que no sea un gran fanático. Por ahí voy con la bici, miro para un costado y veo algo que me hace acordar a alguna peli o animé, aunque no lo logro identificar bien que es. Conozco varios que se morirían de ganas de estar acá, y que lo disfrutarían muchísimo más (anímense, putos).

Además me vino muy bien parar en un lugar por un mes entero, sin preocuparme (por ahora) por donde ir después o donde voy a dormir mañana. Como no pago alojamiento y puedo cocinarme, lavarme la ropa, etc, no gasto mucho en comida así que no siento tanto el cambio de lugares baratos como Tailandia a Japón

Volví a recuperar un poco de “normalidad” (a la japonesa).

Aparte de ser linda y silenciosa, esta ciudad esta llena de templos y cultura, y estamos en una época de festivales así que siempre hay algo para hacer o para ver, Tanabata, Gion Matsuri, etc. Es agarrar la bici en patota e ir a ver un poco y participar.

De a poco voy organizándome con mi laburo personal y a medida que avanza el tiempo voy teniendo menos cosas que hacer en la ciudad y me va quedando mas tiempo libre.

Todos estos primeros días siempre me sumaba a alguna actividad y es por eso que colgué en escribir, que no avancé con mi lectura, que no hice ningún proyecto por mi cuenta.

Pero la estoy pasando bien, solamente me deprimo un poco cuando entro a los portales o a twitter y veo que Argentina esta de cacerolazo en cacerolazo.

Estoy dudando en irme a Tokyo como planeaba (porque tendría que pagar alojamiento y es caro, no consigo voluntario tan fácil como acá), laburar en un workaway en otra ciudad o quedarme acá en Kyoto hasta que se me termine la visa. No voy a volver a entrar (después del bardo del aeropuerto no creo que me dejen) y no me pienso casar con una japonesa para tener visa como planean algunos que vienen para acá.

Todavía me falta aprender a hablar un poco en japonés, aunque sea lo básico. Al venir para acá pensé que iba a ser mas difícil y que iba a tener quilombos para comunicarme, pero como casi nunca ando solo por ahora no hay dramas.

Los ponjas tan medio locos, respetan las reglas hasta el ridículo, y tienen algunas actitudes que no se entienden, pero en general son buena onda, al menos acá en Kyoto que es medio pueblo. Ya voy a contar más en detalle algunas cosas en algunos días.

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