Lápiz Japonés

Cuando salí de Argentina nunca me imaginé que iba a llegar a Japón. No estaba planeado. Es una de las cosas mas lindas de viajar así sin planear mucho, cero expectativa y todo es positivo.

Hay dos tipos de personas que vienen a Japón. Los que soñaron toda su vida con estar acá, que desde chicos planean el viaje, conocen todos los posibles destinos, festivales, templos, cultura. Y los que, como yo, llegan de casualidad.

Cada uno disfruta y aprecia esta ciudad a su manera.

Kyoto (Kioto, en español) es una capital antigua llena de templos, cultura y tradiciones difíciles de entender, pero donde siempre te sentís invitado a participar.

Los japoneses son una cultura extrañisima. No se si por los años en los que estuvieron tan aislados (y de alguna manera lo siguen estando) tienen una forma de ser y unas costumbres muy extrañas para el resto del mundo.

Creo que estar en Japón es lo mas parecido que uno puede experimentar a estar en otro planeta. No se puede describir mucho sin vivirlo.

Para ellos está todo bien con los turistas pero no se molestan en integrarlos mucho, andan en su mundo.

Hablan como cantando y reaccionan exageradamente cuando se sorprenden o algo les causa gracia. Son muy serios pero muy inocentes.

Supongo también que al estar mas tiempo conviviendo con la cultura uno se empieza a acostumbrar a muchas cosas, porque ahora ya no me acuerdo de mas ejemplos. No es lo mismo que estar unos días de paso mirando templos.

Ya empecé a entender un poco el idioma, mas por repetición que por otra cosa, y me acostumbré al ritmo de vida. Incluso eso hasta me preocupa un poco, estoy acostumbrándome a cosas que después no voy a tener cuando siga viajando. Como por ejemplo, al silencio de Kyoto, a la tranquilidad de que si te sentás en cualquier lugar nadie te viene a vender nada, que si dejás la bici en cualquier lado con comida en el canasto nadie te la afana. Es gracioso que siempre pensé que los ponjas en Argentina que se dejan chorear eran unos boludos, pero ahora me doy cuenta que es imposible para ellos pensar de esa manera. No les entra en la cabeza que alguien agarre algo que no es propio. Acá todas las casas tienen la puerta abierta, la gente deja cosas en las veredas y a nadie se le ocurre chorearlo. La vez pasada fui a un festival de fuegos artificiales al que fue muchísima gente. Seis horas antes de que empiece, ya estaba lleno. Muchos iban temprano, dejaban una manta en el piso en un buen lugar, un par de cosas arriba (cartera, zapatos) y se iban por varias horas. Al volver se encontraban rodeados de gente, pero nadie era capaz de pensar en sentarse, mover o cagarles el lugar.

Ojo no lo estoy diciendo para quejarme, o comparar. No se si esto esta bien o mal. No es que esto sea bueno y Argentina sea malo (como si Argentina fuera el único lugar en que te chorean o te sacan un lugar si te vas cuatro horas). Lo que digo es que es extrañisimo como les funciona la cabeza a los ponjas. Y cuantos mas veo juntos con el mismo comportamiento, mas alien me parecen.

Así es como también muchas veces se van al carajo para el otro lado. Otro ejemplo. En la época de festivales, como hay mucha gente, hay muchos policías encargados de controlar el tránsito. Lo cual es una ridiculez por dos motivos. Primero porque los tipos no cortan la calle ni nada, simplemente te dicen “avanzá” cuando el semáforo esta en verde y “frená” cuando esta en rojo. No cambian el sentido del transito para nada. Por mas que haya 300 personas esperando para cruzar y ningún auto. Cumplen la misma función que la luz del semáforo. Y lo segundo por lo cual es ridículo es que si los policías no estuvieran, igualmente nadie cruzaría en rojo.

Pero son así. Cuando hay un equipo de algo arreglando la calle, un palo de luz en la vereda por ejemplo, siempre hay uno del equipo encargado de señalarte por donde tenés que pasar. Por mas que sea super obvio. Supongo yo que el tipo tiene que estar ahí porque si viene un ponja caminando por la vereda y no ve al tipo que le da permiso para bajar a la calle unos segundos para seguir avanzando, se quedaría ahí parado para siempre, no sé. Todo lo que hace el tipo en el día es esperar a ver si pasa alguien y señalar por donde pasar (que es super obvio porque ademas esta señalizado). Y lo hace con una sonrisa y de buen humor. Y por ahí ese es su laburo por 60 años. Así es como después muchas veces llegan a la casa y no les queda otra que suicidarse.

Esta bueno vivir un rato de prestado en esta cultura. Pero al mismo tiempo no estoy solo rodeado de ponjas. Estoy viviendo en un lugar donde esta lleno de gente buena onda de todos los países, donde gracias a tener que laburar un rato todos juntos uno va generando otro tipo de relaciones que por ahí no pasan si solo viajas o si sabés que vas a estar nada mas que dos o tres días en la ciudad.

Ya hace mas de un mes que estoy en Kyoto haciendo este workaway, durmiendo tranqui en mi pieza, acomodando los horarios lo más que puedo para salir, conocer, boludear, y vivir acá.

Hay muchos festivales donde ir, a pasear cerca del río y ver un show de luces, o arbolitos con deseos, o ir a un lago a ver un show de fuegos artificiales, o ir una mañana a ver una carrozas pasar. El disfrute de ellos es salir a festejar esas fechas, se los ve contentos paseando en kimonos y boludeando. Y nosotros vamos también a ver que onda, sin entender nada pero hablando boludeces y cagándonos de risa.

Esta forma de viajar es muy buena y super fácil. Sin gastar mucho y con miles de oportunidades. Donde se puede conocer un montón de gente en la misma que uno. Y me gusta más que sólo recorrer distintos lugares del mapa y viajar por mi cuenta.

Ya estoy pensando en los proximos workaways (creo que en Europa), por mas que pueda laburar por mi cuenta y bancarme un hotel, sería mucho mas aburrido que lo que estoy viviendo acá. Y no tiene nada que ver la ciudad donde estoy que puede ser muy linda o no (aunque en este caso sea la más linda de las que estuve hasta ahora)

En un par de días (el domingo 14 a la noche) me voy para Tokyo. A arrancar otra etapa, otro workaway, un mes laburando en otro hostel en una ciudad muy distinta a Kyoto. Me tendré que acostumbrar a otras cosas, ya veré que onda. Me gustaría sentir lo mismo en Tokyo que acá pero por ahí se me va a hacer demasiado ciudad.

De acá me llevo un montón de experiencias, ideas, recuerdos, amistades, nuevos destinos y personas a las que visitar en algún futuro. Y la invitación a volver siempre para acá.

Ahora que lo pienso estuve mas de un mes sin escribir nada nuevo, sin siquiera actualizar el blog. Perdón por eso. Igual todos los que leen estos saben que estoy bien, que me pueden hablar por fb, whatsapp, skype y voy a responder enseguida. Salúdenme si quieren saber de mí. O busquen instagram que subo fotos por ahí de vez en cuando.

No es falta de tiempo, es que hay tantas cosas para hacer cada día (y solo ese día, si es un festival) que siempre pensaba “escribir puedo escribir mañana”. Y en parte es así. Hoy estoy escribiendo esto porque decidí no ir a una fiesta-asado en un lago a varios kms de acá para festejar un casorio o algo así. Algo que era hoy y solo hoy.

Pero no importa, extrañaba bastante escribir. Y se me juntaron tantas cosas distintas que ya no puedo detallarlas todas en un post general.

Quedarán para charlas entre mate y asado cuando vuelva.

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