La historia de Julián (V)

Capítulo V: “El tiempo perdido”

Estaba profundamente dormido cuando el ruido de la alarma lo despertó. No encontraba su iDevice por ningún lado, se le había metido debajo del cuerpo. Después de algunos segundos pudo ver el mensaje.

De: Estefanía «Thephii» Cardozo
Asunto: RE: ¡Disculpame!
Hola. Esta bien. Te perdono. ¿Podés hablar? Hagamos un videochat. Adjunto info de contacto.
Tefi.

Ahora sí Julián pegó un salto y se reincorporó. Lo volvió a leer para estar seguro que no sea un spam o alguna broma, se acomodó un poco el pelo y abrió el link. Enseguida la llamada conectó, y se escucho la voz de ella.

— ¿Hola? ¿Julián?
— ¡Hola! ¡Tefi! ¿Cómo estás?
— Cansada. Aburrida. Enojada. — dijo ella— Normal.
— ¿Me ves bien en la pantalla? Yo veo todo negro.
— Es que desactivé la cámara, por si eras un pervertido — dijo ella riéndose.
— Ok. Esta bien. Pero ya te expliqué, ¿pudiste leer el mensaje?
— Si no lo hubiese leído no estaríamos hablando.
— Es verdad. ¿Y entonces?
— ¿Entonces qué?
— ¿Qué tenés para decir?
— Nada, no sé — dijo ella— Ya fue, no te preocupes. Te entiendo. Lo del Dreamer fue una boludez. Yo también tengo mis mambos y agarré para cualquier lado.
— ¿Cuáles son tus mambos? Si se puede saber.
— Uff no te da el tiempo para escucharlos todos.
— Si lo decís porque no me queda mucho tiempo te aseguro que me queda tiempo de sobra. Y no tengo muchas mejores cosas que hacer con él.
— No era por eso. ¿Te puedo pedir una cosa? Activá la cámara 360°, dejame ver tu casa.
— ¿Para qué?
— Curiosidad. — dijo ella — Nada raro.
Él aceptó y levantó el teléfono para que la cámara tome todo el ambiente.
— Es un quilombo — dijo ella.
— Sí, te diría que no acomodo porque no tengo tiempo pero la verdad es que siempre estuvo así.
Cuando volvió a ponerse el teléfono de frente ella había activado la cámara.
— Ahí te veo — dijo él y saludó con la mano.
Ella devolvió el saludo sin decir nada.
— Mejor así, más normal. Y te prometo que no va a pasar nada raro.
— Contame de Julieta — dijo ella cortante.
Julian dudó unos segundos y preguntó: 
— ¿Qué querés saber?
— ¿Es verdad que cuando la viste ya te diste cuenta que iba a ser el amor de tu vida?
— Te juro que sí. Yo tenía 10 años recién cumplidos, ella tenía 8 y estaba por cumplir.
— A esa edad uno esta jugando con muñecas, no sabe lo que es el amor.
— No sé, me parece que no hace falta ninguna edad especial para saberlo. Es algo que se experimenta, no que se piensa.
Ella no contestó nada.
— Es algo que uno de chico ya lo ve en los ojos de su madre, lo siente en las caricias, en los abrazos. — siguió él — No me podés decir que no.
— No sabría decirte.
Después de un silencio incómodo y demasiado largo, ellá agregó:
— Seguime contando. 
— Bueno, la cosa es que fueron un montón de años al lado de ella, bancandome jugar con el pesado del hermano solo para verla un ratito.
 — ¿Y el hermano qué dijo cuando se enteró?
 — Al principio no me animaba a decirle nada. Cuando le confesé que me gustaba su hermana me miró serio. Creí que iba a pegarme. El gordo me llevaba una cabeza, yo fui de esos que tardan en pegar el estirón.
— ¿Y qué hizo?
 — Se paró adelante mío y, bien serio, puso sus brazos sobre mis hombros, me miró a los ojos un segundo y sin decir nada me abrazó fuerte.
 — ¿Y ella qué dijo?
 — Ella no sabía nada todavía. Tardé mucho tiempo en decirle. Muchísimo, demasiado.
— ¿Meses?
 — ¡Años! Cuando le confesé mi amor y le pedí que fuera mi novia aceptó enseguida. Hacia tiempo ya que nos la pasábamos juntos.
 — ¿Pero sin besos?
 — Hasta que no empezamos a salir, no. Igual después recuperamos el tiempo perdido — dijo Julián sonriendo.
 — Suena a una historia hermosa. Hasta qué... ¿todo mal, no? 
— Sí, fueron muchos años muy lindos. La verdad se me mezclan todos los recuerdos de esa época, me queda muy patente el final, pero no es algo lindo de recordar. 
— No me imagino una vida en la que uno se puede morir en cualquier momento. 
— Era maravillosa. La incertidumbre nos hacía mas felices, no pensábamos en eso, pero había que aprovechar todo al máximo porque no se sabía cuando podía pasar alguna tragedia.
 — Mi profesora de historia dice que es por eso que en esa época hubo tanto avance científico y tanto arte.
 — No lo sé. También había mucha gente que no hacía nada. Y ahora es más difícil inventar algo porque ya esta todo inventado.
 — Y si los artistas que se conectan al Dreamer son como vos estamos perdidos — dijo ella y lanzo una carcajada fuerte.
 — ¿Y vos? ¿Estás de novia con alguien? ¿Alguno de la escuela?
 — No. En la escuela no soy muy popular. Y afuera tampoco. Es por la falta de normalización.
 — ¿Eh?
 — Claro. Todos mis compañeros fueron normalizados. La ultima parte del proceso de inseminación es normalizar los genes, elegir los rasgos, el carácter, toda la bola.
 — Sí, claro — dijo él, aunque no estaba muy seguro de que estaba hablando.
 — Bueno, es por eso que son todos perfectitos. Simétricos, lindos, inteligentes, altos, de ojos azules... El proceso de normalización es el más caro y mis viejos no lo pudieron pagar conmigo. Yo esa etapa me la salteé. Por eso soy así.
 — ¿Así cómo? — preguntó él. ¿Hermosa? ¿Distinta? ¿Especial? ¿Única?
 — 
Freak. Fea.
 — No digas boludeces, querés — dijo súbitamente en otro tono. Le había salido del alma. — La belleza esa no tiene ningún mérito, es como hacer trampa. Y lo que es lindo hoy puede ser feo mañana. Vos sos única, tenes unos ojos hermosos, recontra expresivos, y no te conozco mucho pero se nota que sos buena gente. Y eso es lo importante.
 — Bueno perfecto, pero explicáselo al resto del mundo.
 — Si tanto te molesta te podes pagar cirugías.
 — Ni loca.
 — Y bueno, entonces, estas bien así.
 — Me molesta porque es injusto. Yo que culpa tengo. Toda la vida me mortificaron.
 — Te sirve como filtro anti boludos.

Ella largó una carcajada.
Tiene risa de nena todavía. Se ríe con desparpajo. 
 — Igual este año terminás y a esa gente no la ves más. ¿Ya pensaste que vas a estudiar ahora?
 — No voy a poder estudiar mucho si no consigo un trabajo.
 — ¿Y tu familia? — dijo él, sabiendo que se estaba metiendo en un tema complicado.
 — Mi familia soy yo nada más. — dijo ella muy tranquila — Mis padres se murieron cuando yo nací. No me acuerdo nada de ellos. Me crió mi abuela. Que se murió hace 6 meses.
 — ¿Y entonces?
 — Tengo… — dijo ella y dudó un poco — Tengo una hermana mas grande, pero vive lejos.
 — Una hermana. — Qué raro, pensó él sacando cuentas. — ¿Cuándo naciste no estaba en vigencia la limitación de un hijo por familia?
 — Sí. Mi hermana dice mis padres se murieron por mi culpa, por tenerme a mí a pesar de la prohibición. No sé bien como hicieron, la abuela nunca me quiso contar.
 — ¿Y tu hermana dónde esta ahora? ¿Te hablás con ella?
 — No. La última vez que la vi fue hace seis meses, pero unos minutos nomás. Cuando murió la abuela volvió de Europa. Me dijo “lo lamento” y me dio un papel firmado para que yo haga los tramites de emancipación.
 — ¿Entonces estás sola?
 — Sí. Tengo el subsidio para seguir estudiando, pero se acaba este año y no sé que voy a hacer. Voy a terminar como esa gente que sale por tele, viviendo en los suburbios y rogando por una pastilla para poder seguir sobreviviendo su miseria.
 — Que exagerada. Antes trabajar y estudiar era lo más normal. Podés conseguir algún trabajo que te pague el estudio.
 —¿ Venderle mi alma a una multinacional, decís? No, gracias.
 — ¿Y de qué querés trabajar?
 — No lo sé. Ahora me tengo que enfocar en terminar. Tengo que levantar algunas materias para que no me dejen sin beca.
 — Avisame si te puedo ayudar en algo — dijo él. Aunque no sé que podrá ser.
 — 
Ok. — dijo ella, sin pensarlo mucho — Bueno entonces para ir cerrando que es tarde y mañana tengo que madrugar, el temita del Dreamer quedó en el olvido, estas perdonado.
 — Me alegra mucho saberlo.
 — Si querés probar alguna otra cosa en estos días avisame y lo vemos.
 — Dale, te aviso.
 — Un beso. — dijo ella y cortó la comunicación sin que él pudiera responder.

Julián guardó el iDevice y se quedó en el sillón. Bostezó y miró el reloj. Eran las 4.04. De verdad que es tarde.

Se fue a dormir pensando en lo que debe ser crecer sólo y sin familia en este mundo perfecto. ¿Cómo podré ayudar a esta piba?. Ojalá hubiese guardado más créditos para poder pasárselos. Aunque seguro que no me los aceptaría. Algo tengo que hacer, ¿capaz conseguirle un trabajo?

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