Matando el tiempo a lo bobo

Originalmente este iba a ser el nombre del blog. Matando el tiempo a lo bobo (la vida sin problemas).

Es que no se bien en que situación estoy estos días. No estoy viajando, no estoy de vacaciones, no estoy laburando… no se. Estoy así, como el título lo dice.

Todo el día yendo de la pileta al mar, leyendo en la sombra o en el sol y sin muchas preocupaciones mas que ver que comer, donde comer y cuando ir a comprar una cerveza. Me da un poco de impresión y me siento muy egoísta, cuando entro a los portales de noticias y veo el estado de las cosas en el mundo y en Argentina en particular.

¡Voy a aprovechar el día para hacer algo! me dije a la mañana. Pero las horas se me pasan extremadamente rápido y cuando me quise acordar ya era casi de noche.

Hoy me entretuve 40 minutos jugando a molestar cangrejos. Es que descubrí que cuando les tirás una piedra cerca ellos van enseguida corriendo rapidísimo y se acercan, o hasta se suben a la piedrita. Y por otro lado, andan por la orilla pero cuando rompe la ola y viene el agua ellos retroceden. Así que mezclando esos conceptos básicos estuve como un tarado 40 minutos tratando de hacer que un cangrejo se moje. No tuve éxito.

En lo que sí tuve éxito, es en avanzar con la lectura. Sin elegir mucho, una vez que terminé 1Q84 (eso fue en el camino de Malasia a Tailandia) me puse a leer 2666, del chileno Roberto Bolaño. Como para seguir con la línea de novelas largas con nombres de años. Pero principalmente porque necesitaba algo escrito en castellano. Demasiado ingles me hace mal, y no quiero olvidarme de como escribir y pensar en oraciones completas, que es lo que le pasa a uno cuando esta en el extranjero.

Porque ese el problema de comunicar un mensaje en otro idioma que no es ni el del emisor ni el del receptor.

Como yo se que la persona a la que quiero decir algo tampoco entiende mucho, lo principal es comunicar conceptos. Uno deja de hablar en inglés, con preposiciones, frases, y giros idiomáticos y se pone a hablar en idioma Google.

¿Vieron cuando buscan algo en Google, que ponen simplemente los conceptos básicos, palabras que no se puedan confundir con otras, como para llegar a los resultados mas rápido?

Por ejemplo si uno quiere buscar cual es la medida de las hojas tamaño carta, no alcanza con decir “che google, necesito saber el tamaño de las hojas carta”. Tampoco alcanza decir “tamaño carta” porque por ahí Google te tira las medidas del 7 de oro, del as de corazones, o de una carta para enviar por correo. Hay que poner “tamaño carta a4” o “tamaño carta a4 cm” para llegar a una web que tire todas las medidas que necesitás.

Bueno en Tailandia (y en Malasia, y creo que en el mundo en general) se habla inglés-google.

Por suerte soy bueno buscando en Google y siempre pude simplificar mis ideas en conceptos claros e inconfundibles (¿capaz porque mis ideas siempre fueron simples desde el vamos?) así que no tengo muchos problemas. Pero eso afecta mucho a la hora de comunicarse y escribir.

Por ahí por eso también el ejercicio de este blog. Que me ayuda a pensar de corrido aunque diga boludeces.
 
Una de las fantasías que tenia antes de viajar, era con que mi tiempo libre iba a poder escribir. También aprender algún lenguaje de programación nuevo (Meteor por ejemplo) y desarrollar algún proyecto web o app para ocupar mi tiempo y poder vivir de eso.

No tener que estar 10 horas por día dentro de una oficina me iba a dar tiempo para todo.

En principio estos días no hice nada, esta bien, me parece lógico, recién llegado y todo.

Pero en algún momento hay que cortarla. Hoy como a las 4 de la tarde me aburrí y me puse a escribir, sin ganas, un cuento que ya tenia medio pensado. Para cuando terminé (el primer borrador) ya estaba escribiendo con ganas y no me pareció tan mal el resultado final. Igual lo tengo que corregir. Si después de tres o cuatro revisiones me sigue gustando, lo posteo.

Mientras tanto para inaugurar la sección voy a subir otro. Alguno de los que escribí el año pasado y este año recuperé y descubrí con asombro que me siguen gustando.

Fueron escritos en una época en la que, si bien laburaba 10 horas en una oficina, venía de subir una montaña durante 3 días pasito a pasito (Choquequirao, algún día tengo que contar bien esa experiencia) y entonces todo me parecía realizable. Fue una sensación que lamentablemente me duro unos meses nomás.

Todavía no se cual subir, ahora tengo que ver. Pero espero que las repercusiones de ese cuento me den ánimo para seguir, porque nada mas lindo que sentarse en un barcito con la laptop y cara de serio y decir “no me molesten con nimiedades, estoy escribiendo” (porque cuando uno escribe tiene que usar palabras como nimiedades en lugar de boludeces).

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