Mudándome a Medium

Total seriedad

Notarán que hay algo distinto en el blog. Es que decidí migrar todo el contenido a Medium.com.

Medium es una plataforma con aires de red social, pensada para escribir, que siempre me pareció interesante usar pero me molestaba no poder usar mi dominio o personalizar todo.

Entonces la alternativa que había encontrado era Ghost. Ya por el nombre uno se da cuenta que se relacionan. Es que esta medio de moda esto de interface liviana y minimalista para escribir, opuesta al Wordpress. Y eso salió de Medium. Y después Ghost.

Ghost era open source, hecho en node.js, y era la opción lógica para usar teniendo en cuenta que ya tengo un hosting, que no me complicaba instalarlo, que entiendo el lenguaje para hacerle modificaciones y plugins, etcétera. Además de saber que lo que escribo está en mi servidor y nada más.

Pero de vez en cuando me ponía a buscar “temas de ghost basados en medium”, y es medio trucho eso. Es una manía que todavía tenemos muchos esa de comparar e igualar productos open source a los comerciales. A mi toda la vida me pasó con el Photoshop y el Gimp, o con el Word y el OpenOffice. No son lo mismo. Y cuanto más lo entendamos los usuarios y los desarrolladores, mejores van a ser las herramientas.

Entonces mi problema con Ghost (que era simple de usar, andaba rápido, se veía relativamente lindo y me permitía personalizarle algunas cosas) era justamente que todo lo relacionado al diseño y la funcionalidad, quedaba en mí. Ante tantas posibilidades, imposible quedarse conforme con el resultado.

En esta época, que no estoy viajando tanto y estoy quieto en el mismo lugar, algo tenía que mover.

Ayer, ni se bien por qué, otra vez se me ocurrió mirar que temas o templates había para Ghost como hago de vez en cuando y leí de casualidad que Medium te dejaba apuntar tu dominio gratis a tu blog. Sin pensarlo mucho me decidí a migrar.

Migrar a Medium tiene algunas desventajas, como por ejemplo:

  • No tengo tantas estadísticas de visitas, no tengo Google Analytics.
  • No ayudo a la comunidad Open Source.
  • Tengo menos control sobre quien y cuando se ve mi contenido.
  • Siento que me vendí al sistema.
  • Está todo en inglés y por ahí se entiende menos.
  • No tengo casi control sobre el diseño y funcionamiento del blog.

Pero tiene sus ventajas:

  • No tengo casi control sobre el diseño y funcionamiento del blog.
  • Me puedo olvidar de hostear y personalizar y solo dedicarme a escribir.
  • Como el contenido se relaciona con los otros blogs de la red puedo conseguir que más gente lea esto sin hacer nada (lo cual antes me parecía una desventaja pero ya ahora me importa menos)
  • La interfaz se ve linda.
  • Puedo volver a mi viejo blog cuando quiera. (de hecho esta todavía en su primer url)

Es por eso que ahora entre los posts que mi blog ofrece para leer puede aparecer cualquier cosa que yo no escribí. Solo porque tiene un tag similar, o porque Medium lo recomienda en base a lo que se le canta. Así que ojo.

Pero es una buena herramienta para hacerse un usuario y leer cosas, no solo este blog, sino que debe haber contenido interesante por ahí.

Y ahí viene tambíen la mayor desventaja de la plataforma para mí, que en realidad es algo totalmente personal. Y es que saber que existe que la posibilidad de que alguien que no conozco para nada lea esto me hace formatear y escribir el texto de otra manera. Por ejemplo las líneas de arriba, super genéricas de ventajas y desventajas, me tienta a explicar cosas que yo sé que a los que leen mi blog no les interesa ni mierda (¿se puede decir “mierda en esta plataforma, sr. Medium?). Se que es una boludez y que debería ser fácil evitarlo, pero no puedo.

Me siento en la responsabilidad de decir entonces, que la migración de Ghost a Medium tuvo sus problemas.

Que tuve que exportar todo de Ghost a un archivo json, de ahí pasarlo a xml usando una herramienta de terceros porque medium solo soporta Wordpress. Que el proceso de importación igual me hizo editar todos los 53 posts uno por uno para retocarle imágenes y boludeces.

Que se me rompieron todos los links antiguos y ahora dan 404. Aunque le mandé un mail al soporte de Medium y me pidieron que les haga un archivo csv con los links antiguos y los id nuevos de cada contenido para ver si me lo arreglan ellos.

No fue un proceso simple. Le dediqué todo un día que en mi viejo blog de Ghost los hubiese dedicado a escribir (salvo por las primeras dos horas de buscar un nuevo template y dejar todo como está).

Pero acá estamos entonces en casa nueva. Vamos a ver como sale, si me banco escribir cosas en la interface super minimalista de Medium. Por un lado esta bueno, dándole importancia al texto y nada más, con todo el fondo blanco y sin plugins molestos. Pero por otro lado tanto blanco hace resaltar el textito verde de arriba a la izquierda, donde esta la info de certificado SSL que dice en letras acusadoras: A Medium CORPORATION [US].

Un pequeño ejercicio de rebeldía fue ponerle el título al post.

Dice Mudándome y no “migrando”, que sería más lógico desde un punto de vista de SEO, para que lo encuentre cualquiera que busca información. Pero para mí no es lo mismo. Mudarse es algo mucho más personal. Mudarse requiere agarrar todas las cosas, meterlas en un camión y llevarlas para otro lado. Siempre pensé que era un ejercicio de confianza plena. Cuando era chico me impresionaba. Todo tu mundo en ese camión, todas las figuritas en la misma caja. ¿Qué pasaba si se perdían?. Nunca uno estaba tan a la intemperie como en esa situación de mudanza. Y nunca uno dejaba las miserias tan a la vista de cualquiera que tuviera el atrevimiento de pasar por la vereda en ese momento.

Cuando yo era pibe nos mudábamos mucho. Hasta que tuve 15 años y mi vieja pudo cumplir el sueño de la casa propia, estuvimos de departamento en departamento. A veces viviendo en casas prestadas, o peor, en piezas prestadas. De chico eso uno no lo nota tanto, y yo no soy de la generación esa en la que tener una casa propia es una prioridad. Para mi vivir en una pieza en lo de mis abuelos era lindo porque podía comer ñoquis más seguido. Nada más. Pero ahora mirándolo con ojos de adulto es mucho más entendible el enojo de mi vieja y la obsesión por comprarse la casita, arreglarla y no dejarla caer (y terminarla, más de diez años después).

Pero de chico las mudanzas siempre me impresionaron. Parece mentira pero hay departamentos en los que viví dos años y sólo recuerdo el día que llegamos con el camión, o el día que nos fuimos. Me acuerdo patente de la cara de algunos fleteros, cuando íbamos a negociar un precio y yo les tenía desconfianza porque iban a ser responsables de mis tesoros. Me acuerdo también una mudanza en particular cuando yo tenía diez años, lo orgulloso que estaba de ya “ser grande” y poder viajar por primera vez atrás (¡para cuidar las cosas!). Ese día viajé sentado en un banquito azul que era parte de mi juego de escritorio, agarrando fuerte la pecera que tenía mis dos pececitos, Ortega y Gasset (que eran reencarnaciones de versiones anteriores, siempre manteniendo los nombres pero cambiando formas y colores).

Para esa época habíamos hecho la cuenta y a mis diez años me había mudado once veces. ¡Tenía más mudanzas que años!

¿Tendrá algo que ver eso con que ahora me haga tan poco problema dormir en cualquier lado, en cualquier país?

Bueno no sé. Al final resulta que sí se puede escribir como siempre ante una audiencia más invisible. Se ve que los meses pasados de escribir y recibir comentarios sobre mi blog de gente que nunca me esperaba me sacaron el pudor.

Entonces le pregunto, al nuevo, al que vino a leer como se migra un blog de Ghost a Medium: ¿Usted conocía a mis pececitos? ¿No? ¿Entónces para que me cuenta todo esto?

(Porque nos vamos a llevar bien mientras me entienda las referencias a Les Luthiers)

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.