Primeros días en Marruecos

Advertencia: voy a intentar escribir esta parte del viaje más como crónica y blog de viajes y menos como blog personal o con las boludeces que venía haciendo hasta ahora.

El cambio es básicamente por dos cosas. Primero no encontré demasiada información sobre Marruecos actualizada, detallando bien los precios, donde dormir, que cosas hay para hacer, etc. Hay mucha info mezclada con tours o de lugares muy puntuales y no tanto recorrido. Y segundo, estos días volví al modo mochilero, viajando y moviéndome para donde pinte con la mochila y la incertidumbre a cuestas. Y eso me cambia un poco la forma de organizar la vida, los días, y el pensamiento. No me va a salir escribir tan fácil como en Lisboa, pero puede ser más interesante para el que lo lee. A ver que sale.

La mezquita Kutubía, el edificio más alto de Marrakech. El que siempre sirve de guía para ubicarse. Su nombre significa literalmente “La de los libreros”, porque alrededor de ella había muchos puestos donde vendían libros.

Tres días en Marrakech

El viaje arrancó en el aeropuerto de Marrakech, después de solo un par de horas de viaje. Y lo remarco porque me resulta increíble que se pueda viajar tan poquitas horas y al bajar encontrarse un mundo tan cambiado. Por lo menos para mí, que estoy acostumbrado que si me subo a un avión por dos horas en Buenos Aires a lo más extraño que puedo llegar es, como mucho, Córdoba (que serán raros los cordobeses, pero no puede ser considerado un mundo distinto ni a palos).

Pero bueno, bajé en el aeropuerto de Marrakech, un sábado alrededor de las cuatro de la tarde. Que vendría a ser como un lunes normal, porque para los musulmanes el día de descanso es el viernes.

A pesar de lo que me habían dicho, que me hacía suponer que salir del aeropuerto iba a ser complicado y me iba a tener que poner a regatear con un taxista, cuando salí había solamente una filita de taxis, tranqui, y un bus, que era el que iba para la ciudad. Era el bus turístico, que salía 30 dirham, la moneda marroquí. Primera cosa extraña, volví a ver monedas distintas, a pensar en el cambio y a hacer cuentas mentales. Sé que es una boludez pero estaba desacostumbrado. Bueno pero eso no le importa nadie, volviendo al modo guía de viajes, lo importante a saber es que 10 dirham = 1 dolar. O en la ciudad (y en cualquier cuenta mental que yo hago por que en estos meses europeos ya me acostumbré a pensar en euros), 10 dirham = 1 euro. Sí, ya sé, te cagan. El cambio oficial es algo así como 11.5 = 1 euro. Pero a fines prácticos, todo se divide por 10. En este caso el bus eran 3 euros.

Antes del bus, es importante aclarar también que no tuve ningún drama en migraciones a la hora de entrar. Me sellaron el pasaporte (italiano, pero el argentino en teoría debería ser igual) por 90 días y ni se molestaron en preguntar si tenía pasaje de salida del país ni nada. Entonces ahí mismo en el aeropuerto cambié 60 euros, que era todo lo que tenía encima, a dirhams y me subí al bus número 19, que se notaba que era turístico (tenía lugar para poner las valijas, y el chofer que te vendía el boleto te preguntaba en que hotel querías que te avise para bajar). Super fácil y rápido. Yo sé que podía salir del aeropuerto caminando y a las 3 cuadras tomarme un bus de línea normal, el 11, y pagar solo 5 dirham para llegar a la ciudad, pero ya era demasiado.

Cuando el bondi llegó a la plaza principal y se bajaron casi todos, me bajé yo también. Ya tenía reservado un hostel y el siguiente problema era encontrarlo.

Las ciudades de por acá se dividen en la parte antigua, “la medina” y la parte nueva. Todo lo turístico siempre está en la medina, con callecitas estrechas, laberínticas y difíciles de discernir. Entonces encontrar los hostels es siempre un quilombo, y siempre hay dos o tres (o a veces más) pibes que te hablan y te quieren llevar a ese hostel, o a otro más barato, y te piden unas monedas después por el favor. Que te lo hacen quieras o no. Y que si sos recién llegado y no tenés cambio ni mucha idea, te cagan demasiado. Les tenés que decir que no, pero son insistentes, y vos estás con todas tus cosas ahí, que sé yo. En internet muchos se escandalizaban con esa situación y te decías que tengas cuidado, entonces lo que yo hice fue mirar bien donde estaba el hostel, usando google maps y la vista satelital (porque la parte de mapas sola no ayuda) y en vez de mandarme para la plaza donde están todos esperando, me fui por una calle de afuera, hasta llegar a la entrada de la medina que quedaba derechito al hostel. Para tener muchísimas menos chances de perderme. Igualmente apenas crucé la puerta me abordaron dos vagos a querer llevarme a mi hostel. El término abordar es perfectamente descriptivo, yo iba caminando rápido y vi de reojo como se apuraron todos a caminar a mi ritmo y para donde iba yo. Y sin que nadie se frene, me tiraron el nombre de mi hostel primero (porque no son boludos, ya sabían maso cual era el más cercano), pero yo les dije “sí, sí, ya sé”. En castellano. Porque te hablan español, ingles, francés, árabe, y no sé cuantos idiomas más. Me querían hacer doblar por una calle pero a mi me parecía que si caminaba una más llegaba. Otro que estaba ahí sentado me tiró un “por allá no hay nada”. Eso me hizo dudar un poco, pero seguí. A la vueltita nomás estaba el hostel. No era muy complicado. Supongo que si llegás a la noche, o si cometés el error de caminar para la plaza entonces no te queda otra que aceptar la ayuda. Porque de la plaza al hostel eran como tres cuadras que nunca hubiese podido hacer solo, y no me hubiese cruzado dos vagos sino 40 o 50. Sin exagerar. Uno de los dos que era más insistente y me seguía, después que vio que no me iba a poder ayudar con el hostel me intentó vender anteojos, marihuana y hachís. Ahí medio que me frené y le dije incrédulo “¿te parece que ahora voy a querer comprar algo? dejame llegar por lo menos”. Se cagó de risa y se fue. Qué sé yo, en la primera impresión no me cayeron tan mal como a todos.

Mi Hostel se llamaba WAKA WAKA. “Porque esto es África”, diría Shakira moviendo las caderas.

El hostel era un riad medio hecho mierda, pero lindo. Un riad es una construcción típica musulmana que tiene un patio abierto en el medio y varias habitaciones alrededor. Éste tenía una linda terraza arriba (desde donde mirabas para el patio central) y un par de pisos con habitaciones chiquitas llenas de camas. Según booking.com me iba a salir 15 euros, porque había reservado 3 noches. Pero al llegar me cobraron 90 dirham. Yo no sabía si me estaban cobrando una sola, y me estaban cagando, o me estaban cobrando las tres por 9 euros. Al final al día siguiente me di cuenta que esos 30 dirham por día no incluían el desayuno que costaba otros 25, llegando, casi, al precio que me decía booking. Me vino bien porque desayuné una sola vez. Así que me salió barato.

Vista del hostel desde el primer piso

En el hostel había mucha gente, la mayoría buena onda. En mi pieza, que había como 10 camas super apretadas y un negro que roncaba como loco, había dos argentinos con los que salí un par de días a dar vueltas.

Porque el principal problema de Marrakech es que no hay mucho para hacer o ver. La plaza principal y los alrededores son un gran mercado donde podés conseguir de todo, con muchísimos de vendedores insistentes que te ponen cosas en la mano, te empujan un poco para adentro del puestito y se enojan con vos si no les comprás nada. Es bastante estresante pasar por ahí todo el tiempo. Igual si uno va caminando rapidito, sin mirar mucho y sin hacer contacto visual, no pasa nada. Cuando llegué y salí a recorrer la primera vez vi todo el quilombo y me gustó, me hizo acordar al sudeste asiático. No me pareció tan grave. Pero igual. Para alguien que no quiere comprar nada, como yo, las opciones se reducen bastantes.

Me compré un candelabro

Ustedes dirán, ¿para qué mierda compro un candelabro enorme de cemento, si tengo una mochila llena de cosas a la que no le entra más nada?. Respuesta corta: por boludo. Respuesta larga, ahí va:

Nota: A todo esto, ya me di cuenta que es imposible que haga el post éste solo con datos útiles onda guía de viaje. Toy dele hablar boludeces. Perdón.

Uno de los días que estaba paseando con uno de los pibes del hostel nos cruzamos con un Carrefour, y compramos algunas boludeces para morfar. Yo compré un poco de fiambre y pan para hacerme unos sanguches y seguir caminando, pero el otro pibe compró más cosas así que decidimos volver al hostel a dejar todo. Cuando estábamos volviendo por la calle que va derecho de la plaza al hostel, caminando por esas callecitas angostas donde cada dos por tres te pasa una moto muy al lado y si no te corrés te pisa (porque a veces llevan cosas enormes atrás, o carritos anchísimos) tuve un pequeño accidente.

Con mi bolsita del super rocé (presuntamente) una boludez que estaba en el piso, en la puerta de un negocio, pero en una posición sospechosamente cerca del medio de la calle. Y salió rodando el candelabro a la mierda. Y se me vinieron al humo dos árabes a frenarme enojados porque les rompí algo que salía un montón de plata. El que era el dueño del negocio me hablaba en francés (porque el principal idioma que hablan ademas de árabe es francés). No sé bien que me decía pero no me dejaba pasar. Me pedía como 150 dirhams por el candelabro porque yo lo había roto. Yo le contestaba en argentino, porque si no nos vamos a entender no nos entendamos una mierda, y le decía que yo no hice nada, que no era mi culpa y que no tenía guita. En un momento me agarró del bolsito que yo llevaba y me lo tironeó, como diciendo dame el bolso por lo que rompiste. Yo me puse firme porque estaba tironeando mucho y el tipo amenazó con llamar a la policía. “encantado, así viene alguien que hable español” dije y me quedé ahí esperando. Pero el tipo no llamaba a nadie. Decía que esperemos que la policía ya iba a pasar. Yo le insistía que la llame, que use su teléfono. El decía, esperamos, esperamos. Bueno, yo no tenía drama en esperar. Estuvimos como 10 minutos en lo que yo le decía “¿y la policía?” y el gruñía pero no hacía nada más. El otro argentino me miraba y me preguntaba que hacemos, hasta que no le des guita no te va a dejar ir y la policía sola no va a venir, no nos vamos a quedar esperando todo el día acá. A mi me parecía que el quedo del tipo ante la posibilidad de la cana significaba que si yo la llamaba me iban a dejar ir, que seguro era un trampa conocida para atrapar boludos y que no debía haber sido la primera vez que lo hacen. Sobretodo por la forma de reaccionar del tipo, demasiado ensayado.

Mientras tanto yo disimuladamente buscaba guita en mis bolsillos y puteaba porque no tenía billetes chicos, me los había gastado todo y me quedaban de 200 y 100 nomás. Si hubiese tenido de menos le negociaba, pero no estaba en posición de regatear el precio de algo que andá a saber cuánto salía realmente. Asumo que no más de 50. Pero bueno, era ridículo suponer que me iba a dar vuelto. Finalmente saqué el billete de 100 y se lo dí diciendo “bueno tomá, ¿ésto es lo querés?”. “150” me dijo. Yo no soltaba el billete, el me lo tironeaba un poquito. Lo miré con cara de orto y le dije “bue, tomá dale”. Me dijo OK y lo solté y me di vuelta y seguí caminando.

El otro pibe se avivó y me dijo “ya que lo pagaste llevatelo” entonces volví, agarré las dos partes del candelabro que habían quedado en el piso. Más que nada para que, si lo había hecho a propósito, tuviera que gastar en otro y no le alcanzara con parar ese de nuevo ahí medio roto.

Después en el hostel lo pegamos con La Gotita y se los dejé de recuerdo.

En fin, no sé a que venía la anécdota. Después de ese día caminé con más cuidado y no volví a pasar por la puerta de ese local. Desconozco si hoy habrá otro candelabro ahí parado en el mismo lugar o habrá corrido sus cosas para que no vuelva a pasar.

Creo que esta es la calle donde pasó todo. De día esta llena de puestitos en la calle vendiendo cosas.

Nunca voy a terminar de saber si fue a propósito o no. Pero a pesar de esto, no me pareció feo lugar Marrakech. De día hacía calor, 25 grados más o menos, y de noche refrescaba bastante. Las construcciones están pensadas para no dejar entrar el calor, así que adentro de cualquier lugar hacía frío. Es increíble como la temperatura bajaba como 10 grados de estar caminando al sol a entrar a cualquier lado, sin aire acondicionado.

La atracción principal de la ciudad es la plaza, Jemaa El-Fna, donde a toda hora hay muchísima gente dando vueltas. Donde te venden vasitos de jugo de naranja por 4 dirham (o 5 si sos fifí y querés vaso descartable) y comida barata (a 10 o 15), pero también te persiguen para ofrecerte anteojos, relojes, palitos de selfie, fotos con monos o serpientes (era gracioso ver la reacción de algunos cuando venía un loco y les refregaba una serpiente por la cara para ver si querían sacarse una foto). Por la tardecita y a la noche, hay gente que se sienta a tocar y cantar, grupitos de gente mirando y participando, pero si se acerca un turista le quieren cobrar unas monedas y si les sacás una foto se ofenden y te dicen que la borrés o te piden plata por la foto. Pero ellos se ve que la pasan bien, tienen unos juegos con pelotas y aros y algunas cosas medio de feria que parecen entretenidas.

Es raro. Es interesante pero a la vez es una sensación de mierda porque es super agresivo todo. Igual no es peligroso, en ningún momento te sentís en riesgo porque respetan un montón al turista a pesar de verlo como una billetera con patas. Viven de eso.

Es lindo pasar y mirar todo el quilombo, pero no me daban ganas de pararme a sacar fotos por ejemplo. Creo que saqué 3 fotos en 3 días. Y es por eso tambíen que cuando se me terminó el tiempo en el hostel, en lugar de quedarme porque era barato, decidí irme para otro lugar.

Las opciones eran irme para la costa, a un pueblito más tranqui cerca del mar, o irme para el lado del desierto.

Una de las cosas que todos hacen en Marrakech, es pagarse un tour de 3 días que incluye pasar una noche en el desierto del Sahara, que se supone que es una cosa impresionante. Por lo que averigué en el hostel salía 80 euros con todo. No era tan caro. Pero si hacía eso a los tres días estaba de vuelta en Marrakech, con un mes de tiempo para gastar. Entonces busqué un poco más de info y me decidí a hacerlo por mi cuenta. Había un bus que por 20 euros te dejaba en el pueblo de al lado del desierto, Merzouga. Ahí sería cuestión de buscar un hostel y ahí mismo contratar un tour de 1 o 2 noches con un guía local.

Todo este viaje me esta haciendo acordar demasiado a mi viaje por Perú. Tiene cosas similares. En Cuzco también podés pagar para ir directo a Macchu Picchu o hacer el viaje por tu cuenta, tomando transportes locales, taxis colectivos, tardando un montón y haciendo paradas en el medio en pueblos en los que los tours pasan de largo. Así lo hice allá y así lo voy a hacer acá. Me parece mucho mejor dejar la guita del turista fuera de la capital. La diferencia es que en Perú el tour directo era mucho más caro y acá no. Creo que voy a gastar más yendo por mi cuenta, pero también voy a tomarme más días y ver otras cosas.

Entonces hoy a la mañana me levanté y me fui a la estación de bus. Llegué a las 9 y me saqué por 80 dirham (+5 extra por el equipaje) un pasaje para ir a Ouarzazate, un pueblito que queda a 200km de Marrakech, pero que se tarda como 5 horas en llegar porque hay que cruzar unas montañas (la cordillera del Atlas). No saqué el que me lleva directo a Merzouga porque eran 12 horas de viaje, demasiado, y porque salía como a las 8 de la mañana y no quise levantarme tan temprano.

Arranqué a las 10am. Sin saber bien donde iba a dormir al llegar, porque en Booking y en Hostelworld no aparecían hostels, pero con la certeza de que al bajar del bondi alguien se me iba a acercar para ofrecerme alojamiento.

Ahora estoy en Ouarzazate, finalmente me vine a un hotelcito que aunque me sale más caro tengo habitación propia con baño privado y wifi (en teoría, porque igual anda mal). Estoy pagando 70 dirham, no es tanto pero es más del doble que en Marrakech. Me pasé la tarde paseando por el pueblito, pude sacar algunas fotos (con la cámara y todo), y hablar con alguna gente que me pareció mucho más buena onda.

Mañana puedo buscarme una excursión al desierto desde acá, tomarme un bus y seguir viaje por mi cuenta las ocho horas que me quedan, o irme a recorrer un par de lugares que parecen lindos y quedan cerca, como Aït-Benhaddou, y pasarme otra noche acá.

Me levantaré y veré que onda. Después les cuento bien.

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