Yirando.com

Cambié de nombre el blog. Mejor dicho, le puse uno. Porque nunca lo había definido.

Lo tenía pendiente hace meses, desde antes de empezar a viajar.

Anoche, no se bien por qué, me puse a buscar dominios a pesar de que era la una de la mañana y ya había apagado todo y tenía que dormir.

Mi idea original era registar un dominio con una extension rara, pero que sea corto y simple, tipo manu.io o manu.xyz, pero estaban todos registrados.

Es que desde el principio pensaba que si iba a viajar, necesitaba un nombre fácil de decir en castellano y en inglés. Porque creía que podría llegar a poner algo útil para la gente que me fuera cruzando y que hablara en inglés.

A medida que fui escribiendo me di cuenta que eso es imposible. Que apenas me puedo hacer entender por otros que hablan castellano. Nunca voy a poder dejar de hablar en criollo, no me sale. Y no quiero.

Entonces anoche así de una probe yirando.com y estaba libre.

Aproveché que tenia como 100usd de crédito en una página de hosting (porque una vez había comprado algo y me habían cagado, y nunca lo pude usar para nada) y lo registré.

¿Por qué yirando, entonces?

Primero porque es una palabra muy linda, que suena bien, como cualquier gerundio. Y tiene ese sonido de “shi” que me resulta muy yo (sho).

Porque algo que me pasa (mucho más ahora que estoy viajando) es que muchas veces sé que las cosas se pronuncian con un sonido más suave, y sabiendo que lo estoy pronunciando mal y todo lo digo así con el sonido marcado.

En Japón por ejemplo, ni los japoneses me entendían cuando les decía que había estado en el barrio de Shibuya. (pronunciado shibusha, como corresponde y no shibuia como se empecinan en pronunciarlo ellos)

Puede ser que sea un capricho, lo acepto, pero no lo voy a cambiar. Es algo de la identidad argentina que me sale a flote viajando, donde las diferencias con el resto son más marcadas.

Además, siempre escribo medio en lunfardo así que no esta mal por ese lado.

Pero también me parece una hermosa palabra porque describe bastante mi situación.

Según el diccionario de lunfardo (bueno, mentira, según Google) **yirar** es andar, vagar por las calles, pasear sin rumbo fijo.

Y es algo que define bastante mi modo de viaje. Que ando viajando sin destino fijo y con muchas incertidumbres a cuestas pero con la única certeza de que no tengo apuro.

Porque eso es algo que también esta incluido en la definición, aunque Google no lo sabe explicar. La clave de andar yirando, y no viajando, o mucho menos girando que no es lo mismo, es que uno no tiene apuro. Que el movimiento es un fin en si mismo. Que sale a ver pasa.

Acá tengo que aclarar que yirando, para mí, no se ve representado para nada en el tango “Yira, Yira” de Discépolo.

Que, me tendrán que perdonar pero ya que estoy lo digo, me parece una boludez tremenda y una forma muy equivocada de ver la vida. Todo bien con Discépolo, Cambalache lo banco porque la música es hermosa y la letra es bien de idiosincrasia argentina, y el monólogo de “El Hincha” me pone la piel de gallina (ningún otro texto puede describir la pasión futbolera como ese) pero “Yira, Yira” con su “verás que todo es mentira / verás que nada es amor / que al mundo nada le importa” me parece una mierda.

Pero bueno, volviendo un poco al tema en cuestión, el detalle del .com al final también es otra cosa que me gusta del nombre y el dominio. Porque muchas veces criticando gente en mi cabeza agrego puntocom a un verbo o a un concepto para hacerlo más gracioso. Ya sé que es una boludez, pero bueno, seré un boludo puntocom, que le voy a hacer. Además me gusta el contraste entre el término en lunfardo y el dominio.

Resumiendo entonces el plan por ahora es ese, andar yirando.com

Sigo en Taiwan, hasta el dos de noviembre, pero en estos días que pasaron me decidí y me saqué un pasaje a… Roma.

A arrancar la parte europea del viaje. Probablemente de Italia me vaya rápido, y apunte para el sur de Francia, Lisboa o Atenas. Estoy tratando de planear un poco, pero es difícil. Por ahora parece que arranco por Niza.

Veremos que pasa entonces.

Mientras tanto estos días voy a ver si viajo por el sur de Taiwan. Laburo acá en Taipei hasta el fin de semana y después me voy a alguna otra ciudad. Trataré de hacer couchsurfing o parar en hostels baratos, y aprovechar el tiempo para organizarme un poco más.

Ya me fui acostumbrando a Taipei, hay muchas cosas para hacer y la ciudad me parece linda y cómoda. Pero igual se extraña la gente y la compañía. No es lo mismo andar paseando sólo por los night markets comiendo cosas extrañas, si no tenés a nadie que te haga la segunda.

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